9.21.2009

A otros sueños

Pasemos a otros sueños... los que persigo -no los que me persiguen-. Es difícil cuando se tienen tan cerca, apenas si uno lo cree. Es como cuando uno se la pasa imaginando al amor de su vida; cuando aparece es tan increible que tienede a desaparecer.

La mitad de mis días estoy llena de nostalgia, la otra mitad de ansiedad. Nostalgia por muchos recuerdos que surgen con facilidad ahora que voy seguido a la UN. Partidos de fútbol, correr de una a otra clase, el comité de deportes, la poesía, mi amor, mi desamor... perder la calidad de estudiante, volver a recuperarla, pasar por ñoña unos semestres y graduarme finalmente.

Nuestra frase -que la pondré en el ponque de mis 30 años- "fútbol, cerveza y papas fritas". Hoy en día tengo que escoger entre las papas y la cerveza para evitar engordarme. Radiohead, las almas, Calamaro, Fito, los Deftones, korn... la salsa.

Los ángeles y la fusión, las meninas, asesinas por naturaleza... piraguas con limonada en la facultad de artes, para ver al rasta que ocasionó algunas materias perdidas. Mi camiseta de futbol con el número cero (0) y el "creep" I'm the littlecreep.

Las chicas superpoderosas (con todo el combo), las brujas -cómo más nos decían-...

Ansiedad por las cosas que van a cambiar -si todo sale bien a partir de febrero-. Mucho frio, playa con piedritas, ciudad llega de m...cas... Otro lugar... ¡a veces es difícil enfrentar los sueños!

Me cuesta imaginarme lejos de todo lo que conozco, me cuesta pensar en hacer algo diferente a lo que hago y para lo que me he preparado los últimos años.

Ahí voy... con ganas de llorar pero no de tristeza, es más bien por sentir tan cerca algo que he anhelado y que veo venir.

Sé que están ahí pero ojalá fuera más cerquita.


8.25.2009

Un sueño unas fotos

Todo fue por un sueño. Siempre que sueño con él (la última vez fue como hace dos meses, cuando decidí preguntarle como estaba) sueño que me ignora. Siempre llega a donde yo estoy y yo imagino que viene a buscarme a mí, pero luego descubro que está ahí por otra razón que no soy yo, y me ignora. Yo trato de llamar su atención, pero ya es muy tarde para lograrlo... me ignora, me castiga con toda su indiferencia.

En mi sueño yo estoy esperándolo (aunque en la realidad no lo logré) y por eso quizás -en el sueño- me desconcierta su indiferencia. Cuando despierto, me imagino que puede ser una proyección del futuro; no porque lo esté esperando (decisiones mías) sino por la indiferencia con la que me pueda tratar.

Siempre que sueño con él, me quedo pensando en cómo estará... sólo espero que bien.

"saco pecho y camino por el pecho otra vez... va a ser mejor comprar lo hecho al amor"

Ahora buscando encontré las fotos -buscando otras-

No sé si alguna vez le conté que les puse nombre. No uno cualquiera, son poemas de Benedetti. Hay una que se llama Sonata para adiós y flauta.

Te vas tan sola como siempre
te echaremos de menos
yo y los abrazos de la tarde
yo y mi alma y mi cuerpo

tu larga sombra se resiste
a abandonarnos / pero
has decidido que se fuera
contigo a todo riesgo

de todos modos no querría
que enterraras tu sueño
aquel en que tu amor de nadie
era como un estreno

te vas de nuevo no sé a dónde
y tu adiós es un eco
que se prolonga y nos alude
como un último gesto

nunca guardaste la ternura
como pan para luego
estoy seguro de encontrarla
liviana entre tus pechos

te vas con paso de derrota
pero no me lo creo
siempre has vencido en tu querella
contra el odio y el miedo

quién sabe allá lo que te aguarda
ese allá tan desierto
que se quedó sin golondrinas
todo erial/ todo invierno

mas si una tarde te extraviaras
entre el mar y el espejo
recuerda siempre que aquí estamos
yo y mi alma y mi cuerpo

8.11.2009

El tango con Mederos

Ya que volvimos a la costumbre de leernos, les quiero contar algo que me conmovió hasta lo más profundo de mi corazón. Hace ya casi un mes asistí a uno de los conciertos del Primer Festival Sinfónico, que se realizó en Bogotá. Escogí el de tango, principalmente porque su invitado era Rodolfo Mederos... un maestro, hombre sencillo que lleva el tango pegado a la piel.

El concierto comenzó con algo de tango de la vieja guardia: La biblioteca, El caburé y El porteñito, con este último provoca buscar parejo y salir a bailar. Luego, interpretaron algunas canciones de Gardel; fue ahí cuando el corazón comenzó a sentir ese momento. Mi papá siempre cantaba Volver:
"Volver con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que 20 años no es nada, que es febril la mirada, errante es las sombras te busca y te nombra. Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez"

Me pareció verlo cantar otra vez...

Luego Melodía de arrabal y Mi Buenos Aires querido, donde la gente quería cantar (pero de acuerdo al protocolo del teatro, más de uno tuvo que quedarse con las ganas). También nos regaló Sur, pedido por la gente del público (aunque yo hubiera preferido Adiós Nonino, mis gritos no fueros suficientes).

Cuando esta parte del concierto acabó y Mederos iba a su receso, nos dio un regalo que me sacó lágrimas de nuevo. Alguna vez soñé con mi papá y escuchando al día siguiente algo de Piazzolla, me encontré con una canción que lo trajo a mi mente y cuyo nombre también me hace pensar en él: Milonga de un ángel, canción que alguna vez le dediqué publicándola en el carelibro, luego de haber soñado con él... mi ángel.

Mederos ya había entrado a su descanso, pero como los aplausos no cesaban salió de nuevo y nos regaló algo que no estaba en el programa. Luego de la primera nota del piano y el violín, ya sabía que era la Milonga del Angel y no pude evitar llorar pensando en el mío... qué regalo tan maravilloso, ver a Mederos con su bandoneón tocando la canción que le dediqué a mi papá hace algún tiempo, cuando soñé con él.

Después del receso, y de que yo recuperara el aliento, el teatro volvió a llenarse de música con obras propias de Mederos: Memorias y Olvidos, Chau Osvaldo y El hombre que sueña. Al final Aconcagua, un concierto para bandoneón y orquesta, escrito por Piazzolla, cuyo segundo movimiento se metió en mi corazón.

Para mí, ha sido perfecta esa noche: música clásica y tango; tango y bandoneón; bandoneón y el maestro. La imagen de Mederos apoyando su bandoneón en una de sus piernas, tocando cada nota con una entrega total, con un sentimiento puro y profundo -como quien habla palabras de amor a su amor- nunca se borrarán de mi mente y de mi corazón.

6.05.2009

Sobre dejar ir, soltar y cerrar la puerta.

Hace unos días leí esto:
"Por eso es tan importante dejar que ciertas cosas se vayan. Soltar. Desprenderse. La gente tiene que entender que nadie está jugando con cartas marcadas, a veces ganamoos y a veces perdemos. No esperes que te devuelvan algo, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor. Cerrando ciclos. No por orgullo, por incapacidad o por soberbia, sino porque simplemente aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo. Deja de ser quien eras y transfórmate en quien eres"

Yo que siempre desprecié los libros de Coelho por tanto tiempo, vine a toparme con uno de ellos, en el que he encontrado cosas útiles, verdades olvidadas y lecciones oportunas para los acontecimientos de los últimos meses. Como me dijo alguien hace poco "las cosas vienen de donde menos las esperas"... bueno algo así.

Dejar que las cosas -o las personas- se vayan o soltarlas. Para mí soltar es algo diferente a dejar ir, porque muchas veces a pesa de que ya no estén no queremos soltarlas. Soltar no resulta fácil muchas veces, otras sí. Sin embargo, quiero referirme al primer caso, cuando no es fácil dejarlas ir o soltarlas. Y por qué determinamos que hay algo para soltar. Yo pienso que por conveniencia o porque no hay más remedio, porque se sale de nuestras manos.

Para hacer más simple esto, empezaré por la "conveniencia", entendida como el caso en que esa amiga, considerada el polo a tierra, dice "quizás esa persona no le conviene" o cuando sencillamente las actitudes de el personaje hacen que uno mismo llegue a esa reflexión. Entonces, uno -ya con la madurez de los años- se permite pensar el sentimiento, buscar la relación causa-efecto, evaluar las actitudes, las palabras y relacionar ambas cosas, es decir, ver la coherencia entre las palabras y los hechos. Y si llega el episodio, el que revela finalmente si el pensamiento es real, el que confirma la duda... la señales esperadas para tomar decisiones. En ese caso, por qué resulta difícil soltar, si se es consciente que es lo más adecuado. Qué es lo duro de la situación.

Será cuestión de la frustración, al sentir que se quería algo y no fue como imaginamos, así se haya puesto en juego todo el empeño y hasta el corazón. Será el ego, que no perdona los desplantes, las verdades en la cara, los sarcasmos, las acciones en contra. Será el eterno dilema de escoger entre lo que quiero y lo que me conviene... el miedo a correr el riesgo de equivocarse o el miedo a tener la razón.

Hace más de un mes estaba en ese dilema: tenía claro que la probabilidad de estrellarme si continuaba era alta, pero si no lo hacía ¿de qué me podría estar perdiendo? quizás no de mucho (o depronto si). Escoger... cuando ambas anternativas atraen por la razón que sea, es tan difícil escoger... es tan difícil soltar, o como dicen los economistas: dejar hacer, dejar pasar.

Sin embargo, siempre la balanza se inclina a un costado. Siempre se tiene los hechos que confirrman: actitudes, diálogos, otra vez las mismas actitudes y los mismos diálogos sin sentido... para qué insistir si siempre termina igual... no funciona. Sería insensato que, aún teniendo todas las herramientas, uno se fuera a una a puesta perdida de antemano.

Y en el otro caso, cuando todas las piezas parecen encajar, cuando todo es tan claro que parece resuelto y de repente algo cambia, la vida da un giro y las piezas se extravían. Cuando lo que se anhela llega, se presenta, se acomoda en nuestras vidas y comienza a hacer parte de todos los espacios y entonces surgen situaciones que modifican todo: partidas, adioses, hechos inesperados que confunden, la persecución de sueños en donde no encajas ya.

Ahí es cuando uno se pregunta por qué. Y escudriña en cada instante para saber qué pasó, cuándo todo dio la vuelta... se pasa el tiempo y la respuesta que llene por completo no es fácil de encontrar... duele soltar porque era todo. Duele decir adiós porque había ilusiones, planes... celebraciones o paredes pintadas de algún color. Duele el alma, el corazón, duele el cuerpo, el amor, porque parecía funcionar el amor.

Pero como dice el párrafo, cerrar ciclos no es "por orgullo, por incapacidad o por soberbia, sino porque simplemente aquello ya no encaja en tu vida". Y es que, como dice Cortázar "En realidad vamos todos por el mismo camino, sólo que unos empezamos por la izquierda y otros por la derecha". A eso yo añadiría que a veces se cambia de costado y es como volver a empezar... entonces es cuando se deja de encajar y hay que dejar ir (aunque a veces no se suelta del todo).

Dejar ir o soltar puede que no sea sencillo, pero es necesario. Cuando uno quiere abrir la puerta a algo nuevo, debe sanar heridas y dejar todo atrás... eso tampoco es simple, sólo que uno decide como viajar en los puestos del tren, mirando hacia delante, con todas las cosas nuevas que trae el camino, o hacia atras, observando todo lo que ya pasó y no se puede cambiar.

Por eso así cueste -a veces más a veces casi nada-, hay que dejar ir o soltar. Como dice arriba, hay que cambiar el disco, limpiar la casa, sacudir el polvo y así poder ofrecer lo que somos ahora... el corazón completo sin particiones ocultas.

4.24.2009

Unsent

Bueno... hoy estoy algo trascendental -puede ser hormonal-... estos meses han venido con muchas cosas inesperadas... cuestionamientos y respuestas que no imaginé hacer-me. Ciertas situaciones han traído escenas pasadas a mi vida, recuerdos poco agradables, relacionados con esa parte complicada de las relaciones de pareja: las discusiones y cómo afrontarlas. Cuál es el tono de voz apropiado, si se permiten las muecas, las ironías, los sarcamos, o que se mencione eso que la otra persona sabe que va a lastimar. Y hasta cuando y cuanto se puede tolerar en una discusión.

Y entre recuerdos molestos, sonó esta canción... ese recuento mental de nombres, cualidades y despedidas... yo tampoco hubiera enviado esos mensajes.

dear matthew I like you alot
I realise you're in a relationship with someone right now
and I respect that
I would like you to know that if you're ever single in the future
and you want to come visit me in California
I would be open to spending time with you
and finding out how old you were when you wrote your first song

dear jonathan I like you too much
I used to be attracted to boys who would lie to me
and think solely about themselves
and you were plenty self-destructive for my taste
at the time I used to say the more tragic the better the truth is
whenever I think about the early 90's
your face comes up with a vengeance like it was yesterday

dear terrance I love you muchly
you've been nothing but open hearted and emotionally available and supportive
and nurturing and consummately there for me
I kept drawing you in and pushing you away I remember
how beautiful it was to fall asleep on your couch and cry in front of you for the first time
you were the best platform from which to jump beyond myself, what was wrong with me?

dear marcus you rocked my world
you had a charismatic way about you with the women and you got me
seriously thinking about spirituality and you wouldn't let me get away with kicking my own ass
but I could never really feel
relaxed and looked out for around you though
and that stopped us from going any further than we did
and it's kinda too bad because we could've had much more fun

dear lou we learned so much
I realise we won't be able to talk for some time and I understand that as I do you
the long distance thing was the hardest and we did as well as we could
we were together during a very tumultuous time
in our lives I will always have your back
and be curious about you and your career and your whereabouts


3.31.2009

"la jadehollante embocapluvia del orgumio"

Tengo tanto trabajo, estoy a unas horas de viajar a Socorro (por trabajo no por diversión, lo cual es triste y me comprende quien sabe qué es Socorro en mi vida) y debería concentrarme en organizar todo lo que necesito para no estar corriendo luego, pensando en que dejé algo importante.

Pero es inevitable. Esta mañana me desperté pensando en que sería maravilloso llegar a compartir un lenguaje diferente, algo que sólo entiendan los interesados. Como cuando decía "tres palabras" o "uno rudo" o "te tuu". A veces los sentimientos son tan difusos que describirlos con una palabra es casi como maltratarlos.

Bueno, todo esto tiene una explicación -o quizás dos- y es mi libro, ya saben cuál. No sé si ustedes entiendan el glíglico, a mi me parece que se presta para la libre interpretación del lector, obviamente dentro del contexto que maneja Cortázar en su capítulo 68. Aquí los dejo para que interpreten y se deleiten con el glíglico de Oliveira y la Maga.

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpaso en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

Y bueno, en esta búsqueda constante a la que me somete el libro, encontré algo que me parece interesante, hasta podríamos jugar.


3.25.2009

Me duele el capítulo 20

Sigo en mi lectura... ya saben Rayuela. Ayer leí el capítulo 20 e inevitablemente vinieron imágenes a mí que hacían un paralelo con aquello que le sucedía a la Maga. Son muchos años los que han pasado -y mucha agua la que ha corrido- y la cosa ya está superada, pero siempre habrá un detonante, algo que me traiga de nuevo esos recuerdos a mi cabeza.

"Oliveira miró vagamente hacia la puerta, pero la Maga lo apretó contra ella, se fue resbalando hasta ceñirle las rodillas, temblando y llorando.
-¿Por qué te afligís así? -dijo Oliveira-. Los ríos metafísicos no pasan por cualquier lado, no hay que ir muy lejos a encontrarlos. Mirá, nadie se habrá ahogado con tanto derecho como yo, monona. Te prometo una cosa: acordarme de vos a último momento para que sea todavía más amargo. Un verdadero folletín, con tapa en tres colores.
-No te vayas -murmuró la Maga, apretándole las piernas.
-Una vuelta por ahí, nomás.
-No, no te vayas.
-Dejáme. Sabés muy bien que voy a volver, por lo menos esta noche.
-Vamos juntos -dijo la Maga-...
Pero Oliveira quería salir solo. Empezó a librar poco a poco las piernas del abrazo de la Maga. Le acariciaba el pelo, le pasó los dedos por el collar, la besó en la nuca, detrás de la oreja, oyéndola llorar con todo el pelo colgándole en la cara. -Chantajes no-, pensaba. -Lloremos cara a cara, pero no ese hipo barato que se aprende en el cine.- Le levantó la cara, la obligó a mirarlo.
-El canalla soy yo -dijo Oliveira-. Dejáme pagar a mí... Dejáme salir, por favor.
-¿Por qué? -dijo la Maga, sin moverse del suelo, mirándolo como un perro.
-¿Por qué que?
-¿Por qué?
-Ah, vos querés decir por qué todo esto. Andá a saber, yo creo que ni vos ni yo tenemos demasiado la culpa. No somos adultos, Lucía. Es un mérito pero se paga caro. Los chicos se tiran siempre de los pelos después de haber jugado. Debe ser algo así. Habría que pensarlo"

Bueno, menos mal era sólo yo con mi vida (no había ningún Rocamadour) con la que no quería vivir sin esa persona... cómo pasa el tiempo... todo pasa, hasta él a quien en ese momento creí nunca olvidar, ahora sólo pertenece a una etapa lejana de mi vida... hay que llegar a leer algo ajeno para recordarlo.